Tiempo para amar

Cuánto tiempo toma enamorarse? Un año, un mes, un día? De acuerdo con Arthur Aron y su equipo, 45 minutos podrían ser más que suficiente.
Estar enamorado implica compartir íntimamente con una persona. Intimidad, un término con diferentes implicaciones en diferentes contextos, puede definirse de forma simple como el acto de compartir con otro lo que es más importante e interno de uno mismo. Poéticamente, intimidad es el acto de revelar lo más profundo del propio ser a otra persona. Cualquiera que haya estado enamorado entenderá que el punto más exquisito de una buena relación es saber que el otro nos quiere por esos pequeños detalles que nos hacen únicos y que rara vez mostramos al resto del mundo.
Cómo es entonces posible que 45 minutos sean suficientes para crear tanta cercanía entre dos personas?
Lo que la investigación de Dr. Aron reveló es que este tiempo es suficiente para crear la sensación de intimidad entre dos extraños si se les obliga a responder una serie de preguntas dirigidas a crear apertura y confianza.
El experimento consistió en formar pares entre estudiantes universitarios, asegurando que los miembros de cada par no se conocían previamente. Una vez introducidos, cada par recibió un cuestionario con 36 preguntas sobre cuestiones personales e íntimas. El grado de intimidad iba en aumento conforme se avanzaba en la tarea, provocando que al final de los 45 minutos los pares conocieran más el uno del otro que la mayoría de la gente con la que convivían cotidianamente.
Todos los participantes aseguraron que esta nueva relación eran tan cercana, o incluso más, que la relación más cercana en el resto de sus vidas. Más de la mitad se reunieron al menos una vez más con su nuevo amigo o amiga y un tercio terminó realizando alguna actividad juntos (como deporte o jugar videojuegos) o sentados lado a lado en clase.
Si bien algunas de las parejas evolucionaron a una relación romántica duradera, el equipo del Dr. Aron asegura que no es posible culpar únicamente al cuestionario. El experimento no creó lealtad, compromiso o una historia compartida, todos elementos de una relación romántica exitosa. Sin embargo, crear cercanía es un excelente primer paso para abrir la puerta a un nuevo amor y generar los otros componentes importantes.
Para la neurociencia social, investigaciones de este estilo son importantes porque demuestran que el amor y romanticismo son más que creaciones de la vida social humana (o del comercio anual en estas fechas). El hecho de que menos de una hora es suficiente para crear una conexión apoya la idea de que los mecanismos de atracción y conquista evolucionaron para facilitar a los individuos enfocar su energía de apareamiento en un otro específico, facilitando la reproducción exitosa y la creación de un núcleo de apoyo para sobrevivir.
Experimentos en animales demuestran que el romanticism humano tiene muchas de las características de los rituals de apareamiento de especies inferiores. En ambos casos, una relación exitosa empieza por la atención enfocada a la posible pareja, sensación de mayor energía a lo largo del día, seguimiento obsesivo, imitación de gestos y gustos, protección posesiva del otro y motivación para llamar la atención del ser deseado.
Estudios sobre los mecanismos neurobiológicos detrás de estas acciones, demuestran que el romanticism y los rituals de apareamiento comparten la activación de áreas y circuitos similares en el cerebro. Más importante todavía, tanto en animales como en humanos, las relaciones duraderas y monógamas activan muchos de estos circuitos constantemente, provocando una sensación similar al enamoramiento inicial en fases posteriores de la relación.
Si bien más estudios son necesarios para determiner qué pasa en el cerebro cuando nos enamorados, cuáles con las implicaciones de crecer en diferentes culturas y qué caracteriza a las relaciones exitosas, estos estudios demuestran que el amor no es algo causado por un angelito con arco y flecha. El amor el algo real, alcanzable y sujeto a las neurociencias.
Autora: Andrea Soto Padilla
Para leer más sobre este interesante tema y sus implicaciones, la autora recomienda tres artículos:
1. Aron et al., 1997, The Experimental Generation of Interpersonal Closeness: A Procedure and some Preliminary Findings. PSPB 23(4): 363-377.
2. Boer et al., 2012, Love is more than just a kiss: a neurobiological perspective on love and affection. Neuroscience 201: 114-124.
3. Fisher et al., 2005, Romantic love: an fMRI study of a neuronal mechanism for mate choice. J Comp Neurol 493(1): 85-62.

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