¿A quién le hacen caso los adolescentes?


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Como les he contado antes, mi doctorado se dedica a estudiar cómo cambian el comportamiento y la estructura y funcionamiento cerebral durante la adolescencia.  Considero que este tema es muy importante porque permite revisar los muchos estereotipos existentes en torno a la adolescencia, que a su vez influyen en muchas decisiones y políticas en salud. Por ejemplo, como ya lo hemos discutido anteriormente, los comportamientos de riesgo aumentan durante este periodo, y en particular ocurren en compañía de los pares.
Una de las explicaciones que se ha dado sobre el aumento de toma de riesgo durante la adolescencia es un error en la percepción del mismo. Durante mucho tiempo se pensó que los adolescentes, armados de un sentimiento de invulnerabilidad, subestimaban el grado de peligro. Sin embargo, en años recientes, se ha demostrado que, en realidad, los adolescentes suelen sobreestimar lo riesgoso de una situación. Esto quiere decir que hay otros factores que explican por qué durante este periodo se toman más riesgos.  Al parecer, la clave está en los factores de influencia social.
Muchas políticas públicas, encauzadas a disminuir este factor de riesgo, se dedican a insistir en que los adultos controlen a los adolescentes y en trabajar sobre la percepción errónea sobre los riesgos. Pero, a partir de nuestros estudios, podemos preguntarnos ¿Es ésta realmente la mejor forma de tratar el problema?
Para empezar a contestar esta pregunta, participé durante mi maestría en un emocionante experimento en el Museo de Ciencias de Londres, en el cual 563 voluntarios evaluaron el grado de riesgo de varias situaciones cotidianas en un breve juego de computadora. Después de realizar la primera evaluación, el programa les mostraba la opinión de otras personas, adolescentes o adultos. Después los participantes debían re-evaluar el riesgo. (Por ejemplo, si fueras un participante en este experimento primero contestarías: ¿Del 1 al 10 qué tan riesgoso es cruzar la calle cuando el semáforo está en verde? Después, verías que un grupo de adolescentes lo califica con un 4. Después de una pausa, verías en pantalla la misma pregunta. ¿Del 1 al 10, qué tan riesgoso es cruzar la calle cuando el semáforo está en verde? ¿Qué tanto cambiarías tu respuesta original?)
El mérito de un experimento a gran escala (563 es un gran número, si consideramos que los experimentos en mi área típicamente se hacen con 50 participantes), es que nos permitió comparar la reacción de distintas edades (niños, adolescentes tempranos, adolescentes tardíos, adultos jóvenes y adultos no tan jóvenes). ¿Y qué aprendimos?
En primer lugar , observamos un fenómeno típico de influencia social. Las personas suelen ajustar sus evaluaciones y comentarios a la opinión del grupo. Este proceso, reportado por primera vez por Asch en 1951 con sus experimentos de las líneas, no debe sorprendernos, ya que las personas somos animales sociales que dependemos de nuestro grupo para sobrevivir. No nos gusta sentirnos excluidos y haremos lo posible por integrarnos al grupo (esta situación es particularmente importante durante la adolescencia). En nuestro experimento, observamos que los niños son el grupo que más modifica su primera evaluación al conocer la opinión de los demás, y que este reajuste disminuye con la edad. Sin embargo, incluso los adultos cambiaron su primera impresión.
El resultado más interesante al respecto es qué tanto influyó la opinión de los adultos y de los adolescentes de acuerdo a las diferencias de edad. Los adolescentes tempranos (entre los 12 y los 15 años) fueron el grupo que más caso les hizo a los otros adolescentes: cambiaron sus evaluaciones de riesgo mucho más cuándo la opinión del grupo provenía de estos más que de los adultos.  Los niños, adultos y adolescentes tardíos (16 a 18 años) le hicieron más caso al grupo adulto que al adolescente.
Quizá los resultados no parezcan tan sorprendentes, ya que reflejan lo que sucede en la vida cotidiana. Lo importante es que la ciencia muchas veces se tiene que encargar de estudiar y revisar rigurosamente estos estereotipos y percepciones cotidianas para tener una base sólida bien fundamentada a partir de la cual se pueda construir el conocimiento.
¿Cuál es el siguiente paso? Bueno, ya que logramos demostrar que los adolescentes jóvenes realmente se ven más influidos por otros adolescentes que por los adultos, se está repitiendo este experimento dentro de un resonador magnético para ver qué procesos y circuitos cerebrales están involucrados en ello y cómo estos cambian durante la adolescencia.
Aspiro a que esta información pueda resultar útil y contribuya a pensar muchas políticas de prevención de riesgo en adolescentes. ¿Será posible diseñar, basados en evidencia científica, intervenciones sobre la percepción del riesgo que operen en los adolescentes y sus amigos?
De acuerdo con nuestros experimentos, pensamos con optimismo que esta será una forma mucho más eficiente de lograr comunicarnos con las personas que tienen entre 12 y 15 años de edad.
Sinopsis:

  • Durante la adolescencia, aumentan las conductas de riesgo con una importante influencia de los pares
  • La percepción de riesgo disminuye con la edad
  • Los niños, adolescentes tempranos, adolescentes tardíos, adultos jóvenes y adultos ajustan su percepción de qué tan riesgosa es una situación basados en la opinión de los demás
  • Los adolescentes entre 12 y 15 años de edad se ven particularmente influidos por la opinión de otros adolescentes (fenómeno que no se observa en otros grupos etáreos)

Da click aquí para leer el artículo original.
(Me interesa mucho leer tus comentarios. Puedes dejarlos aquí, o, vía Twitter en @luciamawe)

3 comentarios en «¿A quién le hacen caso los adolescentes?»

  1. Entonces… si los adolescentes toman mayor riesgo… cómo «aprovechar» esa aptitud para bien o beneficio a la sociedad y a ellos mismos para prepararlos a futuro? Es más facil que un adolescente tome riesgos. Algo de lo que carecemos los adultos. Tal vez podamos aprender un poco sobre eso..?

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  2. Muy interesante…podría ayudar evitar que mi hijo (a) conviva con adolescentes que gusten de vivir en mayores riesgos? Al menos mientras se le pasa la edad.

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