IntensaMente: la turbulenta vida de un cerebro humano


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Traducción del inglés: Lucía Magis Weinberg

La más reciente película de Pixar, IntensaMente (Inside Out) nos permite adentrarnos a la mente de una chica adolescente: Riley. Creemos que es un buen pretexto para hablar un poco más sobre las ciencias cognitivas y la forma en que nuestro cerebro funciona para generar pensamientos y emociones. Riley es una hija única que vive con sus padres, con los que se enfrenta a un cambio repentino en su vida: al mudarse a San Francisco, deja su escuela, amigos y equipo de hockey. Al ir descubriendo este nuevo entorno, experimenta cinco emociones principales: desagrado, temor, tristeza, furia y alegría. En la película, estas emociones están representadas como cinco pequeñas criaturas con una personalidad única que están luchando en el cerebro de Riley por controlar sus reacciones. En cierto momento, el personaje más importante, Alegría, parece haber desaparecido. A lo largo de la película, seguimos tanto las aventuras de Riley y el viaje de la Alegría y Tristeza, perdidas en su mente y dispuestas a encontrar su camino de regreso al centro de control del cerebro de Riley para hacerla sonreír de nuevo.

Las cinco emociones
Las cinco emociones elegidas por los guionistas corresponden, para muchos científicos, a las emociones primarias. Si bien hay cierto debate sobre si estas emociones están bien clasificadas o si existen en todas las culturas (1), queda claro que existen desde la infancia entre los vertebrados superiores. Sus funciones, tanto en la película como en la realidad, son para ayudarnos a interpretar nuestro entorno, actuar, pensar y comunicarnos. Cada uno de estas emociones tiene su pros y contras.
El desagrado nos permite protegernos de sustancias que son potencialmente dañinas para nuestro organismo; sin embargo, a veces llega a extenderse a las relaciones humanas, lo cual puede interferir con la sociabilidad.  El temor nos ayuda a evitar el peligro, pero puede llegar a ser paralizante en nuevos entornos. La furia puede ser desencadenada cuando nos oponemos a una determinada situación, lo cual puede permitirnos defender nuestros valores e ideales frente a los demás. Sin embargo, nos puede conducir a reaccionar impulsivamente, sin tener en cuenta todos los aspectos de una situación. La tristeza nos hace entender lo que es importante para nosotros al darnos una perspectiva más completa. Además, como vemos en la película, fomenta la empatía. Por otra parte, puede impedirnos tomar iniciativa y desencadenar, en casos extremos, la depresión. La alegría, por el contrario, nos lleva a acercarnos a objetos, personas y situaciones.
Bajo control
Las emociones nos permiten tomar decisiones rápidas basadas en la intuición, lo que puede tener ventajas de sobrevivencia: por ejemplo, el miedo que nos causa un animal peligroso o el placer experimentado con la comida rica. Para mantener un adecuado funcionamiento, es necesario regular estas emociones para que se adapten adecuadamente al medio ambiente. Por ejemplo, es normal experimentar miedo cuando divisamos una rama que se parece a una serpiente. Pero una vez que nos damos cuenta de que es algo inofensivo, debemos ajustar nuestro comportamiento y calmarnos. En Inside Out , es Alegría, una “hadita” quien intenta sugerir soluciones creativas a los problemas, poner las cosas en perspectiva, alimentar la imaginación y la anticipación. Pero en realidad, la regulación emocional es operada principalmente por la corteza prefrontal, situada en la parte frontal del cerebro detrás de los ojos. Vale la pena recordar que las emociones también son producto de procesos cerebrales, principalmente en el sistema límbico y la corteza temporal.
Una memoria muy colorida
En IntensaMente cada una de las emociones está asociada a un color, y cada recuerdo es como una bola de cristal . El tipo de memoria que se muestra se llama memoria episódica y está asociada con el lóbulo temporal. Este tipo de memoria es el almacenamiento de los recuerdos vinculados a acontecimientos que han sucedido en nuestras vidas, en un lugar y momento específico. Existe también otro tipo de memoria que no está representados en la película: la memoria semántica, que corresponde a nuestro conocimiento general sobre el mundo (por ejemplo: “Pixar es un estudio de cine”), y la memoria de procedimiento, lo que nos permite desarrollar las habilidades motoras, cognitivas y verbales necesarias para realizar una acción (por ejemplo: andar en bicicleta). En la película, la intensidad del color de los recuerdos, modificado mientras la personalidad de Riley evoluciona, ilustra la construcción de la identidad de una manera muy poética y nos recuerda el importantísimo rol que juegan las emociones en la formación de recuerdos.
¿Se cierra la empresa durante el sueño?
Cuando Riley está durmiendo, vemos su cerebro completamente inactivo, salvo por una criatura que está de guardia, supervisando la generación de los sueños, en una pantalla. En realidad, nuestro cerebro está lejos de apagarse mientras dormimos, y el sueño juega un papel importantísimo en la solidificación de la memoria. Ya que no podemos recordar todo, el cerebro selecciona la información de acuerdo a nuestras necesidades y mientras dormimos,  refuerza o debilita las conexiones cerebrales. El sueño es fundamental para la consolidación del aprendizaje al volver a experimentar, en cierta medida, lo que hemos hecho cuando estábamos despiertos. Por tanto, el tren de pensamientos debería funcionar las 24 horas del día (¡a pesar de que los empleados se quejen!)
Un número infinito de criaturas en nuestro cerebro
Un aspecto desafortunado de la película es el usar la metáfora de que hay una criatura medio humana presionando botones en nuestra cabeza para que funcione el cerebro. Nuestros lectores podrán darse cuenta de que este tipo de representaciones nos lleva al problema de la “regresión infinita”: si las pequeñas criaturas tienen sus propias emociones, ¿quién controla sus botones? Este problema ha sido discutido a profundidad en las ciencias cognitivas, y es conocido como el problema clásico del homúnculo, un hombrecito que gobierna el funcionamiento del cerebro, pero cuyo propio funcionamiento queda sin explicarse. Por otra parte, los cineastas no quisieron ilustrar las células reales que habitan en el cerebro: las neuronas y células gliales (quizá les pareció que estaban muy despeinadas como para salir en la foto).
A pesar de estas últimos críticas desde la ciencia (más o menos justificadas, ya que la película no es un documental), les recomendamos esta animada, chistosa y visualmente atractiva película, que siembra cosquillitas neurocientíficas en los cerebros de chicos y grandes.


  1.  Algunos autores, por ejemplo, contemplan la sorpresa como otra emoción primaria (Ekman, Plutchik) . Otros utilizan el término «satisfacción» en lugar de «alegría» (Kempler), o el desprecio en vez de asco (Izard). El debate se centra sobre la definición exacta de las emociones primarias y su distinción de emociones secundarias. Para algunos autores (como Plutchik) las emociones secundarias se componen de dos emociones primarias (por ejemplo, tristeza y sorpresa formaría decepción). Para otros (Oatley y Johnson-Laird), las emociones secundarias resultarían de la asociación de una emoción primaria y de una representación. Siguiendo este punto de vista, la clasificación del desprecio (contempt) podría discutirse, porque este sentimiento implica que además de enojo hay un juicio de valor.

Artículo traducido por Lucía Magis Weinberg
Imagen cortesía de Luischocolatier.

2 comentarios en «IntensaMente: la turbulenta vida de un cerebro humano»

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