Taurina, ¿nuevo marcador en el diagnóstico de edema cerebral?

La taurina es un aminoácido que está presente en el cerebro humano y, entre otras funciones, controla el volumen de las células que, al aumentar excesivamente por la entrada de agua a las mismas, causa edema (hinchazón). El edema puede presentarse en cualquier parte del cuerpo pero, cuando ocurre en el cerebro, aumenta la presión al interior del cráneo (que es rígido) y puede dañar a este órgano causando incluso la muerte de quien lo padece.
Incluso podríamos afirmar que aún cuando se opere con éxito un tumor cerebral, la presencia de edema en cualquier momento (antes, durante y después de la cirugía) puede entorpecer que la evolución del paciente sea favorable, llevarlo a la unidad de cuidados intensivos, aumentar el tiempo de su estancia hospitalaria y dejar secuelas que lo afecten de por vida.
Por esto, la detección temprana y el tratamiento del edema cerebral son un asunto de vida o muerte para quienes presentan enfermedades como tumores cerebrales o hemorragia subaracnoidea (derrame cerebral), que causan edema. Sin embargo, la detección precisa de este padecimiento requiere técnicas especializadas de imagen cerebral, que se obtienen de aparatos complejos y de alto costo que con gran frecuencia no se encuentran en todos los hospitales.
Los resultados preliminares de nuestro grupo de investigación indican que la concentración de taurina en sangre es un marcador de la magnitud del edema cerebral que, además de representar una alternativa para su diagnóstico, puede ser útil para monitorear la eficacia de los tratamientos que se utilizan para combatirlo.

Los tumores cerebrales causan edema

Según el último reporte en 2016 de CBTRUS (Central Brain Tumor Registry of The United States), por cada 100 mil habitantes, 23 casos son tumores del sistema nervioso central; para el 2018 se estiman en EEUU 78,980 nuevos casos, lo cual representa un problema de salud pública importante. En México, las estadísticas del Instituto Nacional de Neurología están encabezadas por los tumores malignos del Sistema Nervioso central, que muestran tasas elevadas de morbilidad intrahospitalaria, que se traduce en mayores complicaciones durante el curso del tratamiento de la enfermedad, así como un número importante de muertes.
Independientemente de la estirpe: malignos, benignos ó metastásicos, los tumores cerebrales producen hinchazón cerebral; puesto que el cráneo es una “caja cerrada”, cualquier variación dentro de esta, aumenta la presión produciendo isquemia (infarto), herniación e incluso muerte.
Tan importante es el edema que se forma alrededor de los tumores que en los años 60s, cuando aparecieron los corticoesteroides para su tratamiento, la mortalidad se redujo 10 veces; desde entonces y a la fecha, se han utilizado como línea de tratamiento junto con algunas sustancias diuréticas como el manitol y soluciones hipertónicas (que tiene alto contenido de sodio). Todos estos tratamientos tienen potenciales efectos secundarios que pueden afectar también el curso de la enfermedad.
Aún así los retos para el equipo de médicos tratantes durante el periodo perioperatorio (desde antes hasta después de la cirugía), va desde el diagnóstico oportuno y el tratamiento hasta las medidas preventivas. En ocasiones es difícil establecer cuál es la magnitud del edema y si está afectando estructuras celulares de manera más agresiva que la propia lesión tumoral.

Taurina podría ser un marcador de edema

Nuestro equipo de investigación lleva algunos años enfocado en utilizar las mediciones de taurina plasmática (en sangre) como probable marcador biológico de edema, (es decir que cuando se toma una muestra de sangre, podemos ver si la taurina se encuentra elevada, lo cual nos hablará de hinchazón) y que no solo actúe como indicador diagnóstico, sino que también permita ser utilizado como señal del resultado terapéutico, lo cuál facilitaría el seguimiento del paciente desde su cama, evitando trasladarlo a obtener imágenes diagnósticas, con las complicaciones que esto conlleva.
La taurina es un aminoácido que se encuentra en todos los tejidos de los mamíferos y tiene predilección por el sistema nervioso central. Se ha mostrado que presenta un rol importante en el mantenimiento del volumen celular en condiciones normales y de enfermedad, lo que indica que su presencia está directamente relacionada con la magnitud del edema presente en diversas patologías cerebrales.
Nuestros estudios en pacientes con gliomas (tumores cerebrales malignos) han revelado que la presencia de taurina esta en relación directa con la observación de edema en imágenes diagnósticas como la resonancia magnética. Nos ha permitido también hacer seguimiento de un tratamiento que hemos propuesto para el manejo del edema cerebral durante la cirugía y que esta basado en el uso de la popular lidocaína (anestésico local) por vía intravenosa. Los resultados preliminares de dicho estudio nos llevan a pensar que hay efectividad puesto que la taurina nos ha servido como prueba. A principios de este año, nuestro grupo publicó un artículo de revisión sobre este tema en la revista Neurochemical Journal.1

Aplicación potencial

Las perspectivas que tenemos son de gran impacto pues la taurina se perfila como un marcador biológico confiable obtenido directamente de una muestra sanguínea del paciente. Durante el periodo transoperatorio, donde no contamos con imágenes diagnósticas en tiempo real, las mediciones de un marcador en sangre que midan la magnitud, extensión y gravedad del edema cerebral son de gran importancia. Su disponibilidad nos permitirá realizar diagnóstico oportuno que se verá reflejado en el tratamiento también oportuno, con grandes beneficios para el paciente a corto y mediano plazo.
Por otro lado, la tendencia de nuestros resultados a mostrar la utilidad de la lidocaína en el tratamiento del edema cerebral proporcionará una herramienta farmacológica, económica y accesible, que tendrá impacto en la morbi-mortalidad de estos pacientes.
Al completarse nuestros estudios, es posible que el análisis de la concentración de taurina en sangre nos habrá permitido:
1) Contar con un marcador diagnóstico de edema cerebral que sea más accesible que los estudios de imagen especializados,
2) Contar con una medida objetiva de la eficacia de los tratamientos para reducir el edema, y
3) Desarrollar un nuevo tratamiento para el edema cerebral a partir de un fármaco ampliamente conocido que puede utilizarse durante los procedimientos quirúrgicos, en los que no se cuenta con métodos diagnósticos de edema cerebral.

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Referencias

  1. Manrique-Carmona LP, Pérez-Neri I. Pathophysiology and Treatment of Peritumoral Brain Edema: Possible Effect of Lidocaine. Neurochem J. 2018;12(1):9-14.

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