Enfermedad de Parkinson II: Factores de riesgo, signos y síntomas.


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Factores de riesgo

Solo del 5 al 10% de todos los pacientes que padecen la enfermedad tiene un origen genético, el resto son casos esporádicos cuyo principal factor de riesgo es la edad, es decir, a mayor edad mayor probabilidad de desarrollar parkinson. Se considera que del 1 al 3% de la población después de los 65 años padece enfermedad de Parkinson.  (Oksana Suchowersky 2016).

Se considera que algunos elementos ambientales pueden aumentar o disminuir el riesgo de padecer enfermedad de Parkinson en una persona susceptible. Entre estos factores se encuentran, hábitos dietéticos, algunos agentes tóxicos, el tipo y cantidad actividad física y otras enfermedades.  (Alberto Ascherio 2016)

Como dato curioso, el consumo de café (1-3 tazas al día), té negro y verde, el consumo de alcohol así como el consumo de tabaco se han relacionado con disminución de riesgo de enfermedad de Parkinson en múltiples estudios; sin embargo, el tabaco no es recomendado pues acarrea otros muchos riesgos a la salud aún más agresivos que la enfermedad de Parkinson llegando a ser mortales. Por otro lado, las dietas ricas en productos lácteos y grasas han demostrado incremento en el desarrollo de la enfermedad.

La realización de actividad física de manera rutinaria y un peso adecuado se relacionan con reducción de riesgo de aparición de la enfermedad o  disminución de la velocidad de progresión. Por otra parte, factores como la obesidad, traumatismo craneoencefálico, diabetes mellitus y antecedente de cáncer (melanoma), se describen como factores de riesgo para su desarrollo.

Características clínicas

La enfermedad se presenta con diferentes síntomas. La gravedad de los síntomas es diferente en cada persona. Sus  síntomas cardinales son tres: el temblor clásico de reposo, la lentitud y disminución de la amplitud de movimientos y la rigidez.

El temblor típico en personas con enfermedad de Parkinson se caracteriza por presentarse cuando el paciente se encuentra en reposo y es el síntoma inicial de la enfermedad hasta en la mitad de los casos. Es un temblor de frecuencia baja, de 4-8 oscilaciones por minuto, que afecta principalmente las manos, clásicamente descrito en “cuenta monedas” por los movimientos hacia atrás y adelante del pulgar sobre los dedos índice y medio, pero puede involucrar las piernas, el mentón, los labios y cara. Es importante entender que la enfermedad inicia 15 a 20 años antes de que los síntomas se presenten, previo a la aparición de síntomas motores, existe una etapa en la que pueden aparecer síntomas generales como depresión y apatía, estreñimiento severo, disminución en la capacidad para percibir olores y alteraciones del sueño (principalmente el paciente actúa sus sueños durante la noche, hablando, gritando, manoteando y pateando), entre otros muchos síntomas que no tienen relación  con el movimiento.

Otra característica de la enfermedad es la rigidez. Esta se manifiesta por una resistencia al movimiento,  produce una disminución de la expresión facial y dificultad para entrar y salir de automóviles, problemas para rodarse en la cama por la noche y dificultad para levantarse de sillas. Los niveles de severidad de la rigidez pueden ser diferentes en vlas extremidades y el cuello, generalmente, al igual que el temblor, afecta más un lado durante todo el tiempo del padecimiento. Habitualmente los síntomas del movimiento comienzan en el lado más afectado.

La lentitud del movimiento se caracteriza no solo por  la disminución en la velocidad, sino también en la disminución de la amplitud del arco de movimiento completo de las articulaciones.

Otros hallazgos motores incluyen las alteraciones de la marcha (que típicamente es lenta, con pasos cortos) y fenómeno de congelamiento (que consiste en cese del movimiento con dificultad para iniciar a caminar, rotar o poder pasar a través de personas o puertas). Además, existen alteraciones de la postura con inclinación hacia delante.

Con base en los síntomas motores existen por lo menos tres  tipos clínicos de la enfermedad:

  • el tembloroso: tiene mucho temblor,  poca rigidez, lentitud y alteraciones de la postura;
  • el rígido-acinético: tiene mucho menos evidente el temblor;
  • el clásico o mixto: tiene evidencia de rigidez, lentitud y temblor clásico combinados;
  • y por último, una variante rara, en la que existe rigidez y acinesia predominantemente en las piernas, lo que produce inestabilidad en la postura y congelamiento de la caminata.  (Mary Ann Thenganatt y Joseph Jankovic April 2014 Volume 71, Number 4).

Además de los síntomas motores, los pacientes con enfermedad de Parkinson pueden cursar con síntomas de otro tipo que van desde la presencia de alteraciones olfatorias, estreñimiento, alteraciones del sueño, sensaciones extrañas en las piernas con urgencia por moverlas y que se agrava al reposo y durante la noche, dificultad para tragar, salivación excesiva, mareo al sentarse o al pararse, en los hombres impotencia, en las mujeres disminución del deseo sexual y dolor durante las relaciones sexuales, incontinencia de orina y menos frecuente de heces, entre muchos otros. Otro de los problemas que se desarrollan con la progresión de la enfermedad son el deterioro de la memoria, la atención y la capacidad para planear y tomar decisiones, en algunos pacientes esto puede progresar a  demencia.

También es frecuente encontrar alteraciones psiquiátricas en estos pacientes, estas incluyen: apatía, alucinaciones, agitación, irritabilidad, agresividad, combatividad, depresión y ansiedad. La depresión está presente hasta en el 40% de los pacientes y en ocasiones puede presentarse antes de las manifestaciones motoras.

Otros problemas que encontramos en la enfermedad de Parkinson, son los que se asocian a la toma de medicamentos. Conforme pasa la enfermedad las fluctuaciones del  efecto benéfico de los medicamentos es cada vez de menor. A los movimientos exagerados de todo el cuerpo cuando hay efecto del medicamento se les llama discinesias y es una complicación común. Otras complicaciones que se pueden generar secundarias el efecto de los medicamentos son náuseas, vómitos, agravamiento del mareo al sentarse o al pararse, agravamiento o aparición de alucinaciones y delirio, problemas para controlar impulsos como juegos de apuestas, comer compulsivo, coleccionar compulsivo y aumento de la actividad sexual en rango desmedido.

Bibliografía

Alberto Ascherio, Michael A Schwarzschild. 2016. «The epidemiology of Parkinson’s disease: risk factors and prevention.» Lancet Neurol 1257-1272.

John C. Morgan, MD, PhD, y MBChB, MRCP(UK), PhD Susan H. Fox. 2016. «Treating the Motor Symptoms of Parkinson Disease.» Continuum (Minneap Minn 1064-1085.

Mary Ann Thenganatt, MD, y MD Joseph Jankovic. April 2014 Volume 71, Number 4. «Parkinson Disease Subtypes.» JAMA Neurology.

Oksana Suchowersky, MD, Sarah Furtado, MD. 2016. «PARKINSON’S DISEASE: ETIOLOGY AND TREATMENT.» Continuum (Minneap Minn).

Ronald B. Postuma, MD, MSc, Daniela Berg, MD, Matthew Stern, MD, Werner Poewe, MD, C. Warren Olanow, MD, FRCPC, Wolfgang Oertel, MD, Jose Obeso, MD, PhD, Kenneth Marek, MD, Irene Litvan, MD, Anthony E. Lang, OC, MD, FRCPC, Glenda Hallid. s.f. «MDS Clinical Diagnostic Criteria for Parkinson’s Disease.» Movement Disorders, Vol. 30, No. 12, 2015.

Theresa A. Zesiewicz, Robert A. Hauser. 2016. «MEDICAL TREATMENT OF MOTOR AND NONMOTOR FEATURES OF PARKINSON’S DISEASE.» Continuum (Minneap Minn) 1064-1085.


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