Vacunas contra SARS-Cov-2 (COVID-19) y partículas magnéticas: nota aclaratoria

Nota aclaratoria para las lectoras, los lectores y la comunidad en general:

El equipo de NeuroMéxico ha recibido de forma constante preguntas acercas de las vacunas contra SARS-Cov-2 (COVID-19) y las partículas magnéticas. Esto a consecuencia de una página,  cuyo contenido son las teorías de conspiraciones, que tiene un enlace hacia uno de nuestros artículos (La magnetogenética: una técnica para activar neuronas a control remoto). Hemos solicitado a la autora de dicho articulo nos haga el favor de poner una nota aclaratoria para los visitantes del texto. El artículo ha sido sacado de contexto y creemos oportuno aportar más información para las lectoras y lectores que visiten dicho artículo. El equipo de NeuroMéxico le da las gracias a la Dra. Miriam Hernandez Morales por tomarse el tiempo de aclarar las dudas de nuestras lectoras y lectores. 


Primero quiero agradecer enormemente que nos contacten para solicitar información. Es un tema relevante y siempre es importante cuestionar y buscar evidencia e información confiable.

Una noticia falsa que ha circulado en las redes indica que las vacunas contra COVID19 contienen partículas magnéticas. Esta es una afirmación falsa. Ninguna de las vacunas contra COVID19 contienen materiales que sean magnéticos o material genético que pudiera convertir nuestras células en imanes.

Hay videos circulando con personas que muestran objetos metálicos que se pegan a su brazo después de ser vacunados contra COVID19. Una explicación factible es que diversos objetos se pueden pegar a la piel debido al manto hidrolipídico, que es la mezcla de sebo y sudor que producimos continuamente. La tensión superficial de ese manto también ayudaría. ¿Quién no intentó de niño pegarse una moneda en la frente? Otra explicación es que son trucos. Por ejemplo, tener en el brazo algún residuo de pegamento de curitas u otro residuo pegajoso.

Respecto a la magnetogenética, ésta no se puede usar para convertirnos en seres magnéticos. En esta técnica, se modifican unas proteínas para que “detecten o sientan” campos magnéticos. Es como detectar un estímulo, por ejemplo, cuando escuchamos un sonido. El estímulo es la onda acústica y nuestras células la detectan. Podemos hacer que nuestras células sean más sensibles a esa onda acústica, como lo hacen los aparatos para personas con problemas de audición. Eso es lo que hace la magnetogenética, pero con campos magnéticos que, además, son muy especiales y no se parecen en nada al imán del refrigerador de casa o cualquiera que esté disponible comercialmente. Lo que no se puede hacer con la magnetogenética es convertir algo biológico en un imán o un magneto. Volviendo a la analogía de escuchar un sonido, no podemos convertir nuestras células que detectan los sonidos, en sonidos.

En cuanto a las vacunas contra COVID19 que usan ARN mensajero (ARNm) expliquemos cómo funcionan. El ARN o ácido ribonucleico, tiene toda la información necesaria para producir proteínas. Una célula “lee” un ARNm específico y produce esa proteína. Las vacunas contra COVID19 tienen el ARNm mensajero para producir la proteína S o spike (pico) del SARS-CoV-2. Así, nuestras células al “leer” ese ARNm, producen la proteína S, pero ¡sin que tengamos el virus! Esto activa la respuesta inmune que nos protegerá en caso de que entremos en contacto con el SARS-CoV-2. Una gran ventaja de las vacunas que usan ARNm es que una vez que se lee, las células lo degradan y no se integran a nuestro genoma. Ahora, ¿por qué no se puede usar la vacuna contra COVID19 para hacernos magnéticos? Porque hasta ahora, no existe una proteína que sea magnética.

Finalmente, si suponemos, insisto, si suponemos, que estas personas hubieran recibido una inyección de partículas magnéticas (que no es así), éstas tendrían que ser muy, pero muy pequeñas para pasar por la aguja de la jeringa. Partículas de ese tamaño no tienen la fuerza magnética suficiente para convertir tu brazo en un brazo magnético que mantenga cucharas pegadas a el. Recuerda los imanes de tu refrigerador, son enormes y a veces no pueden sostener ni una cuchara de tamaño regular.

Gracias nuevamente por sus preguntas y les cuento que nos han inspirado para preparar un artículo acerca de este tema.


Ph.D. Miriam Hernández Morales

Department of Electrical Engineering and Computer Sciences &
Helen Wills Neuroscience Institute


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